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La Isla de Asinara

La Isla de Asinara, situada al noroeste de Cerdeña, es una reserva natural y marina, declarada parque nacional en  1997.

Panorama de la isla
Panorama de la isla

Plinio el Viejo, en su obra Naturalis Historia, la llama Herculis insula (isla de Hércules), porque según el mito, la isla fue una de las etapas de los viajes del héroe griego. Este nombre atestiguaría también la presencia de los Fenicios, en cuanto el Hércules romano (Héracles para los Griegos) corresponde al dios fenicio Melqart y sabemos que los Fenicios frecuentaron por sus comercios la parte norte de Cerdeña.

Hay diferentes hipótesis sobre el origen del nombre Asinara: podría ser debido a la presencia de los asnos (asini en italiano), de variedad albina, que viven aquí de manera salvaje. Esta especie, que se encuentra casi exclusivamente en Cerdeña, está protegida y actualmente alcanza los 120 ejemplares. Según una hypótesis los asnos habrían llegado aquí a causa del naufragio de un navío de línea procedente de Egipto y dirigido a Francia, al final del siglo XVIII.  Aunque esta tesis resulta muy sugestiva, parece más probable que se trate de una especie autóctona, derivante del asno gris, por aparición del carácter del albinismo.

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Los asnos albinos

Otra conjetura relaciona el topónimo Asinara con el antiguo nombre que los Romanos dieron a la isla, por la forma de sus costas, Sinuaria. Y propio de la época romana data el significativo hallazgo de un pecio con su carga de ánforas destinadas al transporte del garum (salsa de pescado). En base a la tipología de ánforas, el barco, procedente de Lusitania (actual Portugal) y descubierto en el 1995,  puede datarse de entre el IV y el V siglo, en periodo tardo-imperial. Los restos arqueológicos se encuentran en la localidad de Cala Reale, a solo 6 metros de profundidad y por lo tanto bien visibles también desde la superficie.

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El yacimiento subacuático de Cala Reale

En la parte sur de la isla, en la llanura de Fornelli, quedan todavía las ruinas del Castellaccio, fortaleza medieval sobre cuyo origen hay diferentes versiones: algunos la atribuien a la familia Malaspina, otros a los genoveses Doria, otros todavía al corsario Barbarroja. Cierto es que éste último, en las primeras décadas del siglo XVI, hizo de la Asinara la base de sus incursiones en el Mediterráneo y, según la leyenda, aquí habría escondido su tesoro. El recuerdo de Barbarroja, almirante otomano cuyo verdadero nombre era Khair al-Dīn, aún permanece vivo en la historia que cuenta de un niño sardo, Matteo, raptado por los moros mientras pastoreaba a sus ovejas en la isla, y llevado al Barbarroja, que se aficionó tanto al muchacho que lo adoptó y lo hizo educar por los mejores maestros árabes del tiempo. La tradición cuenta que Matteo se convirtió en un personaje muy importante en el mundo islamico, llegando a convertirse en rey de Alger.

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Barbarroja en una imagen del siglo XVI (Museo del Louvre, Paris)
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El Castellaccio

La historia más reciente de la Asinara, antes del reconocimiento juridico del parque, está vinculada con la cárcel de alta seguridad que se instaló en la isla en el 1885 y cerró definitivamente sus puertas en el 1998. Aquí estuvieron recluidos muchos detenidos mafiosos y terroristas de las Brigadas Rojas. En sus 112 años de actividad solo un prisionero consiguió escapar de la isla: Matteo Boe, en 1986.  Por eso la Asinara era considerada la “Alcatraz italiana”.

La cárcel
La cárcel

Aquí teneis un breve documental sobre la Isla de Asinara:

Bibliografía:

AA.VV. Asinara. Storia, natura, mare e tutela dell’ambiente. Carlo Delfino editore, 1993.

MARROCU, Salvatore. Hassan, il rinnegato. 

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