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Spinalonga

La Isla de Spinalonga, en Grecia, originariamente formaba parte de Creta, hasta que, durante la colonización veneciana, en el siglo XVI,  fue separada de la costa.

Panorama de Spinalonga
Panorama de Spinalonga

La denominación de la isla en griego es Καλυδών (Kalydon), el nombre de Spinalonga se debe a los venecianos que entendieron mal la expresión griega στην Ελούντα (stin Elounta) usada para definir el lugar, convirtiendolo en Spinalonga (spina= espina y longa= larga en italiano de aquella época), mismo nombre de una isla cercana a Venecia (actualmente llamada Giudecca). La isla fue fortificada por los venecianos, que construyeron plazas fuertes en los lados norte y sur de la isla y en su parte más alta, sobre las ruinas de una antigua acrópolis. Gracias a estas obras militares, Spinalonga fue por mucho tiempo una fortaleza marina inexpugnable y una de las más importantes de todo el Mediterráneo.

Una parte de la fortaleza veneciana
Una parte de la fortaleza veneciana
Bastión de la fortaleza
Bastión de la fortaleza

El dominio veneciano perduró hasta el 1715, cuando Spinalonga fue el último baluarte a caer bajo el poder otomano. Los últimos habitantes turcos dejaron la isla en el 1903, fecha que representa el comienzo del periodo más triste para Spinalonga, su destino como leprosario.

Inicialmente llegaron aquí solo los enfermos de Creta, pero en los años siguentes fueron deportados a Spinalonga los leprosos de toda la Grecia. A pesar de la amarga situación de aislamiento en la cual los enfermos estaban obligados a vivir, a lo largo de los años las condiciones de vida en el leprosario, que se quedó activo hasta el 1957, mejoraron. En la isla fueron construidas estructuras sanitarias como dispensarios y, además, un hospital donde se ingresaban los enfermos más graves y donde cada semana un médico visitaba toda la población. Pero las mejoras no interesaron solo el aspecto estrictamente sanitario, si no también la vida social de los habitantes de Spinalonga, que dieron origen a una auténtica comunidad, desarrollando una vida el más posible similar a la normalidad: en la isla había un cine, una iglesia, incluso una escuela donde se enseñaba a los niños que a veces llegaban allí con las madres. El gobierno griego daba dinero a cada uno de los habitantes que podían así utilizarlo durante el mercado diario que se tenía en el muelle. Para muchos años, de hecho, la economía de los pueblos cercanos a Spinalonga se rigió gracias al leprosario.

Ruinas de una casa
Ruinas de una casa
Restos del leprosario
Restos del leprosario

Cuando, a mitad del Noveciento, el médico venezolano Jacinto Convit descubrió una vacuna contra la lepra, los leprosarios fueron gradualmente cerrados, incluido el de Spinalonga, que fue una de las últimas colonias funcionantes en Europa. El último habitante a dejar la isla fue un sacerdote en el 1962, para respectar la tradición de la iglesia ortodoxa griega, según la cual se debe recordar el funeral de una persona después de cinco años. Considerando que en el 1957 hubo el cierre del leprocomio, el sacerdote cumplió perfectamente su objetivo. Este año, la región de Creta ha presentado solicitud a la UNESCO para que Spinalonga sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

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