Islas mitológicas

Muchos son los mitos antiguos donde se encuentran islas, en esta página vamos a contaros algunos de ellos…

Atlántida

¿Y con qué otra hubiéramos podido empezar si no que con la isla más fascinante de toda la historia, cuyo misterio no deja de llamar la atención tanto de científicos como de curiosos? Estamos hablando de Atlántida, por supuesto.

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El mito de Atlántida (Ἀτλαντίς en griego)  nace en el IV siglo a. C. con los diálogos platónicos “Timeo” y “Critias”: en estas obras se habla de una isla más grande que Libia y Asia juntas, situada delante de las columnas de Hércules. Atlántida habría sido una grande potencia marítima que 9.000 años antes de la época de Solón habría conquistado gran parte de Europa y todo el Norte de África. Es decir, tuvo el culmen de su potencia hacia el 9.600 a. C. Toda esta magnificencia era pero destinada a un trágico final: a causa de un violento terremoto y de un gran diluvio, provocados por el dios Poseidón, la isla fue destruida completamente. Los cataclismos duraron solo una noche y un día, tiempo en que la gloriosa Atlántida desapareció sin dejar ni un rastro de sí. ¿Pero por qué Poseidón decidió destruir Atlántida? Según el mito relatado por Platón, el dios de los mares, amo de la isla, se enamoró de Clito, hija de Evenor, uno de los primeros habitantes del lugar, nacido del suelo. Desde la unión entre Poseidón y Clito nacieron diez hijos, el mayor de los cuales fue llamado Atlante, que dio su nombre a la isla. Los diez hermanos reinaron en armonía, con justicia y virtud, así como sus sucesores por mucho tiempo. Atlántida prosperó el la riqueza, favorecida por Poseidón, hasta que la soberbia y la arrogancia empezaron a prevaler, llevando a los atlantes a comenzar una política de expansión, que los condujo incluso a intentar someter a Grecia. Fueron derrotados por los atenienses y los dioses decidieron castigarles por su atrevimiento: así Poseidón desató la terrible tempestad que puso fin a Atlántida para siempre.

 

 

Creta y el Minotauro

Según el mito, el rey de Creta Minos pidió al dios Poseidón una señal de la benevolencia de los dioses; el dios del mar hizo salir del agua un hermoso toro blanco, que Minos prometió sacrificar. Sin embargo, maravillado por la belleza del animal, el rey lo escondió entre su rebaño y sacrificó a otro toro. Pero Poseidón se dió cuenta del engaño y, enfurecido, hizo que la esposa de Minos, Pasifae, se enamorase del toro blanco.

De la unión de Pasifae y el toro nació Asterión, una criatura monstruosa, con cuerpo de hombre y cabeza de toro, que comía solo carne humana. Minos hizo encerrar esta criatura, llamada Minotauro (desde Minos=rey en cretese y Taurus= toro), dentro del laberinto de Cnosos, construido por el arquitecto Dedalo.

kylix griega que representa el Minotauro
kylix griega que representa el Minotauro

Cuando uno de los hijos de Minos fue asesinado en Atenas, el rey cretense declaró guerra a la ciudad griega, la invadió y le impuso, entre las condiciones para la rendición, la entrega, cada año, de siete jovenes y siete doncellas como sacrificio para el Minotauro.

Años después, Teseo, hijo del rey ateniense Egeo, decidió ser parte de la ofrenda para enfrentarse al monstruo y liberar así a su patria. Viendo Teseo, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él y decidió ayudarlo en su valiosa empresa. Ariadna dió a Teseo un ovillo de hilo para que atara un cabo de eso a la entrada del laberinto. El héroe consiguió matar al Minotauro y, siguiendo de vuelta el hilo que le había dado Ariadna, salió del laberinto.

Teseo y el Minotauro
Teseo y el Minotauro (Jardin de les Tuileries, Paris)

Así Atenas fue liberada de la horrible condena y Teseo escapó de Creta llevando consigo Ariadna.

 

Delos

Narra el mito que Asteria, titanide hija de Ceo y Febe, para escapar a Zeus que se había enamorado de ella, se transformó en una codorniz, pero precipitó en el Mar Egeo. Zeus, adolorado, la convirtió en la isla flotante de Ortigia (que significa isla de las codornices).

Después, Zeus se unió a Leto, hermana de Asteria; cuando Leto quedó embarazada, Hera, esposa de Zeus, prohibió que ella pudiera parir en cualquier parte de la tierra y, a tal escopo, impidió a Ilitía, diosa de los partos, que la atendiera.  Leto andó errante por mucho tiempo, hasta que encontró asilo en la isla de Ortigia donde, al final, Ilitía conmovida por su dolores y lamentos, la ayudó a dar a la luz a sus hijos, Artemisia y Apolo.  Zeus ató con cadenas al fondo del mar la isla, que cambió nombre en Delos, que quiere decir “la brillante” por haber sido el lugar de nacimiento del dios del sol.  Artemisia y Apolo pusieron cuatro columnas bajo ella para que estuviera siempre firme.

Leto con sus hijos, Artemisia y Apolo
Leto con sus hijos, Artemisia y Apolo .Metropolitan Museum, New York, )

La isla de Delos fue uno de los lugares más sagrados de la antigua Grecia, dedicada al culto de los dioses gemelos; en ella estaba prohibido parir y enterrar los muertos, que se llevaban a la cercana isla de Rinia.  Fue sede de la Liga de Delos, alianza militar marítima creada por el estadista ateniese Arístides en el siglo V a. C. Actualmente, la isla es practicamente deshabitada y es un enorme sitio arqueológico. En el 1990 ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Ruinas del santuario de Apolo
Vista de Delos desde el mar
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Ruinas del santuario de Apolo

 

 

Naxos

Después de haber matado al Minotauro,  Teseo huyó de Creta llevando consigo Ariadna,  que lo había ayudado a vencer sobre el horrible monstruo.  Durante el viaje de vuelta, hicieron escala en la isla de Naxos, donde Teseo abandonó Ariadna durmiendo. El dolor de la joven pero fue pronto aliviado por el dios Dioniso, que pasando por allí con su carro tirado por panteras, se enamoró de Ariadna y se casó con ella. De este mito proviene la locución italiana “piantare in asso” (dejar a alguien en la estacada), que originariamente era “piantare in Nasso”;  con el uso, en la lengua hablada las dos se juntaron hasta que el topónimo Nasso fue sustituido por la palabra de uso más comun asso (as en español).

Trionfo di Bacco e Arianna (Annibale Carracci), Roma.
Trionfo di Bacco e Arianna (Annibale Carracci), Roma.

 

Chipre

La isla de Chipre está relacionada con el culto de Afrodita, (la Venus romana), diosa de la belleza y del amor pasional. Hesíodo en la Teogonía cuenta que Crono, después de  evirar a Urano, arrojó los genitales al mar; desde el contacto con el agua del mar, nació Afrodita que, impulsada por los vientos, llegó a la costa de Chipre, sobre una concha. Por esa razón Afrodita era llamada Cipria o Cipris y el centro principal de su culto en la antiguedad fue Pafos.  En cuanto diosa nacida de la espuma del mar, Afrodita era también una asociada con el mar, y las fiestas Afrodisias era muy celebrada por los marineros. Otras variantes del mito narran que fue  Citera, una de las islas Jónicas, el lugar de nacimiento de la diosa, que era llamada también Citerea.

La nascita di Venere, Sandro Botticelli (1485)
La nascita di Venere, (Sandro Botticelli 1485).

 

Ogigia

Ogigia es la isla donde Odiseo transcurre siete años retenido por la ninfa Calipso,  que había sido castigada por los dioses  olimpicos para ser hija del titán Atlas. El mito cuenta que Calipso fue confinada a Ogigia y que cada 1000 años los dioses le mandaban un héroe del cual ella se enamoraba y que pero luego el destino obligaba a marcharse. La ninfa ofreció a Odiseo la inmortalidad para que él se quedase para siempre con ella, pero no era eso su destino, así que los dioses, a través Hermes, mandaron a Calipso que dejara ir al héroe. Pero ¿a cual lugar corresponde Ogigia? Estrabón y Plutarco la situaban en el Océano Atlántico, confirmando así la versión del mito según el cual Odiseo habría oltrepasado las columnas de Heracles; otros autores tardo-antiguos la identificaban con Atlántida. En edad más moderna ha sido identificada con la isla de Meleda, en Dalmazia y con Gozo, en el archipiélago maltese, donde existe  la “cueva de Calipso”. En el siglo XVII Roderic O’Flaherty  utilizó la isla de Ogigia como una alegoria de Irlanda.

Odiseo y Calipso, cuadro de Jan Brueghel el Viejo (1616)
Odiseo y Calipso, cuadro de Jan Brueghel el Viejo (1616)

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